“Hay un volumen monstruoso y la imagen reina de un modo absoluto, pero, ¿cómo se imprimirán, cómo se las guardará?”. Abel Alexander, quien presentó en el Centro Cultural Rougés (Laprida 31) “La fotografía en la historia argentina 1845-2005”, se formula ese interrogante. La muestra recorre 160 años de imágenes; es “una cabalgata visual”, según el catálogo.
De entrada, ante una pregunta de LA GACETA, el experto aclara que su oficio es la historia, no la teoría, pero aún así reflexiona sobre cómo evolucionó el oficio. “Desde que existe la fotografía cambió nuestra visión del mundo”, asegura el presidente de la Sociedad Iberoamericana de Historia de la Fotografía.
En la exposición, se puede ver un daguerrotipo de José de San Martín de 1848, la única foto que se conserva del prócer; la famosa imagen del 17 de octubre, “Las patas en la fuente”; el reclamo por el crimen de José Luis Cabezas y la tradicional ronda de los jueves de las Madres de la Plaza de Mayo, entre decenas más.
- Ya se habla de posfotografía.
- Lo mío es la historia, no la fotografía contemporánea ni la digital. Creo que fue el invento más maravilloso del siglo XIX. Porque modificó la percepción del mundo. Hasta entonces, la realidad estaba representada por las imágenes dominadas por la visión subjetiva de los pintores, de los dibujantes. Con el primer daguerrotipo, en 1839, se comenzó a dar cuenta de la realidad de una manera más objetiva, más precisa. La mayoría de la gente, por ejemplo, no podía viajar y conocía otros sitios o las pirámides por los dibujantes. A partir de entonces, podía viajar a través de la fotografía. La fotografía avanzó enormemente y la última revolución fue la digital. Si en la actualidad tenemos imágenes de nosotros mismos antes de nacer…
- Me dice que es objetiva, pero también interviene la mirada del fotógrafo.
- El profesional puede sacarla desde distinto ángulos, y recortar según su parecer, pero ese fragmento de la realidad es como es, no se puede tergiversar esa imagen. Podemos conocer la historia a través de la fotografía, porque insisto, la imagen reina. Uno puede escribir un texto sobre la guerra del Paraguay, pero cuando usted ve una foto, ahí se entiende qué es.
- Todo es imagen entonces…
- Sí, hay una cantidad monstruosa, un volumen incalculable, pero, paradójicamente, de esta época quedarán pocas porque no se imprimen, y porque las técnicas para su conservación no avanzan tan rápido como las nuevas tecnologías. Por eso aconsejo siempre copiar en papel la fotografía, al menos unas cuantas, porque esas son las que quedarán. Fijate que con técnicas primitivas, los daguerrotipos todavía existen.
ANÁLISIS
Cuando era una obra única
JORGE FIGUEROA / LA GACETA
Aunque muchos pronosticaban un paso efímero, la fotografía sigue estando en el centro de las miradas de las artes y se fortalece en la vida cotidiana en la que la imagen parece ser todo, y la estética de Instagram recuerda a la de Andy Warhol como precedente. No se descubre nada señalando que el avance y la rapidez de la tecnología hace que la fotografía se transforme. Por eso, no son pocos los que aseguran que vivimos el tiempo de la posfotografía, marcada por el tránsito de la analógica a la digital, donde, desde el propio modo de producción, nada es igual.
En la exposición que se inauguró en el Centro Rougés, por el contrario, el acento está puesto en la fotografía como documento fiel, que arranca con el daguerrotipo en las primeras décadas del siglo XIX. Entonces todavía se podía hablar de una pieza única, como la de José de San Martín, de 1848, o la Casa Histórica, de 1868. Conmueven, decididamente, algunas imágenes que repasan hechos históricos como la “Semana Trágica” (de 1919) o “Barricada” (2001), pasando por el 17 de Octubre de 1945, pero también aquellas que reflejan costumbres y culturas de época.